Prevenir a tiempo; más allá de la administración de riesgos

Revista Veritas

Mtro. Sergio García Quintana Integrante de la Comisión de Finanzas y Sistema Financiero del Colegio



Dice el dicho que más vale prevenir que lamentar. En un futuro incierto, las instituciones que sobrevivirán serán las que tengan la capacidad de resistencia y recuperación ante los efectos negativos del mundo externo. 

El futuro es impredecible e incierto y nadie puede decir que ha pronosticado consistentemente el movimiento de los factores de riesgo como tasas de interés, tipo de cambio, precio de las acciones, índices accionarios o precios de las mercancías. Uno de los aspectos más importantes que busca la administración de riesgos financieros es poder afrontar las consecuencias negativas por movimientos adversos en los resultados de la compañía.


La administración de riesgos implica planear y prever los niveles de riesgo que afrontan las instituciones en el desempeño cotidiano de sus actividades de negocio. Los niveles de riesgo no son iguales para una empresa comercial, industrial o financiera, dependen de los niveles de exposición de los activos y pasivos que conforman sus balances financieros a los movimientos adversos y que pueden enfrentar en forma indistinta.


Una de las herramientas usuales de la administración de riesgos es el establecimiento de límites de operación. Se pueden implementar límites de exposición para sus riesgos de mercado por movimientos adversos en los precios de las mercancías físicas (commodities) de energía, como gas natural o petróleo, que utilizan para su producción diaria. El precio de sus productos pueden estar expuestos a riesgos de disminución en sus precios al momento de su venta.

La volatilidad es un término ampliamente utilizado en los medios financieros para dar una dimensión de la magnitud de los cambios en el precio de los factores de riesgo y de la preocupación que ocasiona cuando se tiene un aumento en ese indicador.


Mayor volatilidad implicará mayor riesgo. Aun cuando la medición de cambios se realiza con una frecuencia diaria, la desviación estándar de estos se tomará generalmente en términos anuales. Lo que cambiará frecuentemente es la perspectiva en el horizonte de tiempo en el que se espera tener la dispersión calculada. La volatilidad anual no necesariamente tendrá que ser aplicada en operaciones financieras forzosamente a ese plazo.

El volumen de uso de un insumo (commodities) con gran influencia en el proceso productivo de la empresa es una variable determinante en los resultados financieros estimados, debido a que un incremento inesperado en el precio de dichos commodities puede elevar mucho el costo de producción. La planeación financiera de la empresa se puede ver seriamente modificada por movimientos no considerados como factibles de suceder dentro del periodo de flujos proyectados.

Tomar acciones preventivas por medio de una adecuada administración de riesgos financieros es una forma de asumir los riesgos ante movimientos aleatorios en los factores de riesgo.


RIESGO DE MERCADO


Los intermediarios financieros bancarios asumen riesgos de mercado por medio de sus áreas de mercado de dinero, capitales y derivados. Los controlan a través de límites de Valor en Riesgo (VAR), los cuales deberán ser vigilados por el área interna de administración de riesgos, en caso de los límites sean sobrepasados requerirán a las áreas tomadoras de riesgo que realicen las operaciones de venta necesarias para disminuir el VAR a los niveles propuestos por el área de Administración Integral de Riesgos aprobados por el comité de administración de riesgos y autorizados

por el consejo de administración de la institución.


Es necesario tener una confirmación del grado de exactitud que tiene el pronóstico de VAR que se calcula diariamente por el área de administración de riesgos y que sirve de seguimiento y control.


“La administración de riesgos implica planear y prever los niveles de riesgo que afrontan las instituciones en el desempeño cotidiano”.


Es muy común escuchar en los comités al momento de presentar el riesgo de mercado que el VAR a un día, con un grado de confianza de 95%, no fue sobrepasado durante el periodo que se informa. Las pruebas de back-testing permitirán comprobar qué tan exacto ha sido el pronóstico de VAR, si se considera que un grado de confianza de 95% a un horizonte de un día, teóricamente debe permitir alcanzar cinco de cada 100 días ese VAR calculado. En caso contrario podría ser demasiado alto o demasiado bajo el límite de VAR y resultar de poca utilidad como medida de control de riesgos.

Las pruebas de tensión (stress-testing) son una herramienta recomendable para simular los efectos a los que se

podría alcanzar en caso de que se repitieran en el futuro algunos movimientos extremos presentados en el pasado en tasas de interés, precios, tipos de cambio a los que están expuestos los portafolios crediticios y financieros de las instituciones.


EL RIESGO DE CRÉDITO


El cálculo del riesgo de crédito se basa principalmente en estimar la probabilidad de incumplimiento, caracterizándose como riesgo de crédito el que tienen los bancos o entidades financieras que prestan dinero.

En los últimos años, y a raíz de la quiebra de grandes instituciones financieras y de grandes empresas, se ha identificado como riesgo de contraparte a la probabilidad de incumplimiento de las obligaciones pactadas en instrumentos de emisión de riesgo crediticio deuda y/o en operaciones de instrumentos financieros derivados.

Una de las principales fuentes de las emisoras de deuda de corto a largo plazo son las calificaciones de calidad crediticia Moody’s, S&P, Fitch Rating, cuyas calificaciones van desde A a C, en donde la calificación con mayor grado de inversión es la letra A, y a medida que va disminuyendo aumenta la probabilidad de incumplimiento del emisor. Se considera que una calificación mayor a BAA tienen grado de inversión, es decir, que hay una probabilidad aceptable de que el emisor cumpla las obligaciones pactadas.


Uno de los pioneros en predecir las probabilidades de incumplimiento fue Edward Altman a través de su metodología Altman´s Z-Score, publicada en 1986, utilizando cinco razones financieras con peso específico para cada una de ellas y cuya suma determina una calificación, que en la medida que sea menor a tres incrementa su probabilidad de incumplimiento.

Una institución que tenga implementada una administración integral de riesgos (con un enfoque preventivo más que correctivo y que se mantenga en una evolución permanente en su estructura operativa, productos operados y límites de riesgo financiero acorde a su entorno operativo) aumentará su capacidad, resistencia y recuperación ante los efectos negativos que pueda sufrir por cambios significativos en las variables externas a los que está expuesta y sobre los cuales no tiene control, pero que cuenta con alternativas de cobertura que le permitirán tener un pronóstico de resultados esperados controlados, al interior de la institución.