¿De dónde vienen los riesgos que afectan a las empresas?

El empresario

Sergio García Quintana

13 Jul 2015 


La palabra riesgo implica la posibilidad de que suceda un evento adverso, transformando la situación actual de las personas, familias o de las empresas. Puede afectarlos temporal o definitivamente, dependiendo de la magnitud y del tiempo que se tarden, en revertir y superar sus efectos negativos.


Los riesgos empresariales se presentan en forma sistemática, no por elección, están implícitos en sus actividades y vienen adheridos a sus operaciones cotidianas. Cuando se realizan una operación con divisas, se pide un préstamo a tasa variable, cuando se compra materia prima o se vende un producto terminado a precios internacionales. Los efectos positivos y negativos en sus estados financieros estarán en función de los volúmenes de operación que tengan en sus factores de riesgo, más que en el tamaño de la empresa.


Cuando los cambios no son regulares, es decir, que no se pueden crear bases de datos de su comportamiento histórico, se les llaman riesgos cualitativos. Por ejemplo: reputacional, político, social, regulatorio, cambios inesperados en las estructuras organizacionales, etc. Para este tipo de riesgos no existen instrumentos de cobertura, se requiere de un monitoreo y mejora continua de los procedimientos de operación para disminuir su frecuencia e impacto. Cuando se identifican eventos de alta frecuencia y alto impacto, se deben implementar planes de emergencia para enfrentarlos.


Por otra parte, los riesgos cuantitativos permiten crear bases de datos de frecuencia y dimensión en sus cambios, usados para pronosticar su comportamiento. Durante las últimas décadas, la clasificación tipológica se ha ampliado y ha aumentado el interés por proteger a las empresas de los riesgos a los que se enfrentan. Un mayor número de especialistas, ofrecen servicios de asesoría o productos de cobertura de riesgos.

Los riesgos personales, agrícolas o empresariales de daños, se cubren actualmente por medio de seguros. Los personales (robo, colisión, riesgo profesional), los agrícolas (heladas, tormentas, inundación o sequía) o empresariales por daños (incendio, terremoto) son ejemplo de ellos.


En el caso de los riesgos financieros empresariales como devaluación o variaciones en precios de insumos o materias primas, se cubren con instrumentos financieros derivados. La base de datos histórica, se forma con cambios diarios que permiten pronosticar la probabilidad y severidad de los riesgos de mercado en el futuro y sus movimientos inesperados con efectos extremos. Las coberturas financieras eliminan la incertidumbre, al fijar los precios de ejercicio conocido desde el momento de su concertación, para una fecha en el futuro. Compensando los efectos extremos, en el riesgo de la posición activa o pasiva cubierta.


En conclusión, es necesario proteger a las empresas con base en la frecuencia de cambio en sus factores de riesgo y del impacto que estos tengan en sus flujos futuros. A través de instrumentos de cobertura eficientes, para compensar las pérdidas en forma oportuna y adecuad, a un costo razonable, que permitan su continuidad y desarrollo institucional. Las empresas pueden aumentar su nivel competitivo, mejorando su capacidad para administrar sus riesgos.


El autor es socio director de García Quintana Consultores (GQC).